La psicología de Jung se basa en la desilusión que le provocaba el racionalismo científico – lo que él llama “el espíritu de los tiempos” – y en el transcurso de muchos encuentros quijotescos con su propia alma y con otras figuras interiores, viene conocer y apreciar “el espíritu de las profundidades”, un campo que deja espacio para la magia, la coincidencia y las metáforas mitológicas entregados por los sueños-, ojo, que esto no significa que lo negara o no aplicara el racionalismo, pero le sirvió para intentar buscar nuevas formas de terapia psicoanalítica
La pulsión sería un indicador psíquico de una necesidad somática. Es un impulso más allá de lo instintivo. La pulsión se ha desprendido de su naturaleza biológica, por lo tanto la pulsión ya no posee un sustrato neurofisiológico u hormonal que gobierne su mecanismo. Sus mecanismos pertenecen al ámbito de lo psíquico. La pulsión exige satisfacción y esa exigencia se manifiesta de forma constante. Es una de las características de la pulsión, que somete al aparato psíquico a una tensión, a un empuje, a una presión que se mantiene constante, y cuyo fin único es calmar o suprimir esa tensión. Para lograr este fin, la pulsión se sirve de un objeto que, sin embargo, no es uno concreto, ni está predeterminado (a diferencia del instinto).
El grado de discapacidad, consiste en el reconocimiento por el órgano competente, (Comunidad Autónoma), declaración y calificación del grado de discapacidad de la persona con una minusvalía física o psíquica, dentro de los grados establecidos en la normativa vigente, y cuyos derechos se concretan en el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social.
×