La esperada publicación del DSM-5, el manual estadounidense de los trastornos mentales, prevista para mayo, después de una década de discusiones y revisiones por parte de 1.500 especialistas, no parece que vaya a aportar demasiado a la psiquiatría actual. Los intereses cruzados de profesionales y laboratorios y la indefinición en que se mueven muchas disfunciones psíquicas dificultan la clarificación del panorama. Aunque se incluyen algunos avances más biológicos, la genética y la neurobiología apenas han ayudado a entender mejor las complejidades del cerebro; la ausencia de marcadores fiables es uno de los obstáculos.

Este es el caso, por ejemplo, de algunos casos de miomas o fibromas uterinos, endometriosis y prolapsos uterinos donde existen alternativas como la miomectomía o el tratamiento con fisioterapia especializada en pelviperineología que, como ya vimos en este post, dan resultados muy positivos y que habría que valorar antes de decidirse por una intervención irreversible como lo es la extirpación del útero.
En todo caso, se considerarán afectados por una discapacidad en grado igual o superior al 33%  los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez, y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.
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