Ahora bien, sucedía que nadie en China había oído hablar de Fátima ni sabía nada de sus problemas. Pero existía la leyenda de que un día llegaría allí cierta mujer extranjera, capaz de hacer una tienda para el emperador. Y puesto que en aquel entonces en China no existía nadie que pudiera hacer tiendas, todo el mundo esperaba el cumplimiento de aquella predicción con la más vivida expectativa.
Hola soy María y tengo 38 años,hace ocho meses me hicieron una histerectomía, y a partir de ahí ,perdí todo espíritu sexual ,quisiera saber si hay algo q pueda tomar para q vengas esas ganas de poder tener relaciones con mi marido, tambien lloro cada tanto y me agarran ganas de dejar todo lo que hago.espero q alguien me pueda contestar muchas gracias
Devemos a LIPPS uma diferenciação entre o conceito de energia psíquica e o de força psíquica. Para LIPPS a força psíquica é a possibilidade de que na alma surjam processos que alcancem um determinado grau de eficácia. A energia psíquica, ao invés, é "a possibilidade, inclusa nos próprios processos, de que esta força passe a atuar".(JUNG, 2002, p.26)
Hola, no sé si depende de cada persona, pero a mí me practicaron histerectomía abdominal. Obviamente, me sentí mal los seis primeros meses, pero lo demás vivo normal. Ya voy año y ocho meses de la cirugía y siento igual. No me dan calores, que al principio sí. Bueno, estoy bien. Trabajo, me siento bien, no he perdido sensibilidad. Por eso digo, no sé de qué depende. Será por que siempre hice buen ejercicio, no sé, pero estoy bien. Gracias a Dios con buena salud. Olvidaba, tengo 49 años. Mi nombre es Teresa.
Sí ha habido en cambio un esfuerzo consciente por armonizar los criterios del DSM-5 con los de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (CIE-10, capítulo V, dedicado a los trastornos mentales y del comportamiento). Se han simplificado algunos diagnósticos y problemas, se han aplazado otros y se han complicado varios. Una de las críticas frecuentes a este manual es que los casi 400 trastornos que clasifica, junto con unos umbrales exagerados, no hacen más que aumentar el número de personas potencialmente taradas con el riesgo de medicalización excesiva que eso implica, algo que estaría ocurriendo de modo preocupante con los niños hiperactivos o con la alegría con que se recetan antidepresivos o ansiolíticos ante la marea de personas afectadas por la actual crisis socio-económica. La inclusión de situaciones vitales difíciles -afortunadamente el duelo se ha excluido- bajo la rúbrica de enfermedad mental es una de las tentaciones habituales de estos compendios, acusados a veces de dejarse presionar por las compañías farmacéuticas o de enredarse en una interminable taxonomía de la variedad humana.
A los 21 años me diagnosticaron esquizofrenia paranoide, primer brote. Unos años después, otra psiquiatra cambió el diagnóstico por “trastorno bipolar´”. Más adelante, cuando mi cuarto ingreso en el hospital psiquiátrico, volvieron a considerar la esquizofrenia, mitigada en un trastorno esquizoafectivo. Mientras tanto, durante todos esos años de tratamiento, conseguí licenciarme en Filología Hispánica, cursar un máster en Formación de Profesores de Español como Lengua Extranjera y hacer un posgrado en Relaciones Internacionales. Además, me casé, tuve dos hijos muy sanos y he ido trabajando como profesor y traductor y como administrativo (ocho horas al día durante dos meses ganando mucho dinero, pero no se lo deseo a nadie).
El reconocimiento y valoración de la discapacidad es realizado por el Equipo de Valoración y Orientación (EVO), que es un equipo multiprofesional integrado por: un médico que valora la discapacidad física y sensorial, un psicólogo que valora la discapacidad psíquica y un trabajador social que valora los factores sociales; si es preciso, intervienen el técnico en orientación laboral y/o el pedagogo.
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