Por su parte, Santi comentó sobre su victoria, justo en el día de su cumpleaños: "Estoy contento, sobre todo por este proceso. Ya estaba satisfecho porque había ganado cuatro capítulos. Más que ganar, hice todas las cosas que quería hacer". Y continuará con su labor como psíquico, aunque "no me caso con ninguna idea. Capaz que me transforme en estrella de rock, y también quiero hacer una película".
El problema con esto es que hacer un buen control del acto de un mago porfiado es tremendamente complicado. Si usted me dijera que yo lo hiciera, aprovechando la mirada científica que le doy a las cosas, le diría que no, gracias. Es famoso el caso de Uri Geller, por ejemplo, quien en 1974 fue capaz de engañar por completo a un grupo de científicos del Birkbeck College, en Londres, haciéndoles pensar que efectivamente tenía poderes especiales. Y si un científico no es capaz de hacer un buen control, ¿entonces quién puede? Otro mago, por supuesto. Vea al mismo Uri Geller, pero esta vez enfrentado a una situación en que, sin que él lo supiera, el mago James Randi había vuelto imposible que Geller manipulara los objetos sobre los cuales decía ser capaz de aplicar sus poderes:
 Existen los psíquicos clarividentes que ven la escena del crimen en la pantalla de su mente y los hay claroaudientes, que escuchan las voces relacionadas con la persona fallecida -o desaparecida, porque también se puede tratar de alguien secuestrado que aún vive.  Están también los psíquicos que al tocar una pieza de ropa de la víctima puede conectarse con la energía que ésta despidió en los momentos culminantes de su trágico final y le permite al psíquico identificar las circunstancias de su asesinato. De hecho, los impulsos eléctricos que los detectives psíquicos alegan recibir varían de intensidad y forma. Hay momentos en que sólo se trata de percepciones, alguna sensación o estado de ánimo que de repente les invade.

Mire lo que me muestra una rápida búsqueda en Google. Vodanovic hablando sobre la terapia que hace con imanes en revista Paula, en revista Caras, La Cuarta, Terra, Vanidades, LUN, Cooperativa, Cambio 21… Y eso sin mencionar que también salió en programas de televisión refiriéndose al tema. Claro, si uno estuvo escondido debajo de una piedra durante los últimos años cabe la posibilidad de que no se haya enterado de lo de Vodanovic y los imanes, pero resulta que en el negocio de los psíquicos es tan importante saber quién es quién como en cualquier otra profesión u oficio. A lo mejor un psíquico no tiene idea de quién es y qué hace Phil Plait, por ejemplo, pero sería muy raro que un divulgador científico, especialmente de la corriente escéptica, lo ignorara. Análogamente, a lo mejor yo no tendría por qué saber que Vodanovic se dedica a la medicina alternativa, pero sería raro que quienes trabajan en ese tipo de cosas lo desconocieran.
Para Jung, energía que circula por la psique y que engendra procesos psíquicos. Llamada también libido, es la energía de los procesos de la vida. Inspirándose en Heráclito, Jung indica que la circulación de energía está regida por el principio de los opuestos: la energía depende de una antítesis preexistente sin la cual no podría existir. Debe haber calor y frío, paz y guerra, etc. como fuerzas antagónicas para que pueda tener lugar el proceso de compensación llamado energía. Y así, el amor se convierte en odio, los seres pacíficos en belicosos, los cínicos en ingenuos y los santos en pecadores. La energía psíquica se genera merced al conflicto que opera en la persona —básicamente entre la conciencia y lo inconciente como polos opuestos- y subsiste como fuerza activa, consumiéndose en la actividad, para ser creada de nuevo debido a nuevas tensiones (págs. 82-87). Cuando más antagónicos son los opuestos, más intensidad de energía psíquica habrá.
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