Este neologismo, relativamente contemporáneo, busca nombrar el sentimiento opuesto a los celos cuando se descubre que la pareja está saliendo con algo más. En buena medida se encuentra ligado a relaciones abiertas y de poliamor, en las cuales existe un acuerdo que permite esta situación. Alguien involucrado en este tipo de afecto puede sentir cierta satisfacción cuando ve a la otra persona besarse con alguien distinto. En un ejemplo tanto o más asequible, la compersión también puede ser eso que se siente cuando un amigo gana un premio por el cual tú también competías.

Los movimientos de la energía psíquica son principalmente dos: los que dan lugar a procesos psíquicos de progresión (desde lo inconciente hacia la conciencia y hacia el mundo exterior), y los procesos psíquicos de regresión (desde la conciencia hacia las zonas profundas del inconciente). La fase progresiva del movimiento de la libido es el "avance cotidiano del proceso de adaptación psicològica": es el proceso normal, pues la energía puede avanzar hacia fuera, e implica una sensación jubilosa de bienestar. Pero cuando por cualquier razón este movimiento se ve obstaculizado, aumenta desagfradablemente el valor psíquico de ciertos contenidos concientes, la libido no puede salir hacia fuera y regresa (fase regresiva) hacia el inconciente. Este obstáculo rompe el equilibrio entre los opuestos (pág. 88-90).

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