Toda actividad, todo trabajo psíquico y comportamental, desde el instintivo hasta el intelectual, es posible merced a la existencia de una fuerza que moviliza la energía que lo posibilita. ¿Qué fuente energética es esa? La energía del cerebro obtiene su fuerza de los nutrientes y el oxígeno. ¿Y la mente? ¿Cómo se moviliza su energía? Aunque no existiría sin su soporte anatómico, su fuerza proviene de otras fuentes, que no son los nutrientes y el oxígeno.

Este es uno de los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica desarrollada por Sigmund Freud. En esta, la sublimación se identifica con ese fenómeno mediante el cual la pulsión sexual, como una corriente imparable y sin embargo frenada por las convenciones sociales vueltas subjetivas, se manifiesta bajo otra forma. Así, por ejemplo, en vez de dar rienda suelta a las perversiones o tener una sesión de sexo desenfrenado, hay quien pinta un cuadro o compone una canción. Lo mismo aplica para la pulsión destructiva: en vez de matar a su adversario, hay quien escribe una crítica demoledora contra su novela recién publicada.

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Existen otros ejemplos de fenomenología parafísica, aparte de los ya citados: las fantasmogénesis y espectrogénesis; las formaciones ectoplásmicas, con posible inclusión en ellas de los fenómenos de transfiguración; los llamados aportes: apariciones y desapariciones de objetos que parecen surgir "atravesando" materia sin afectarla; los raps (golpes); la clariaudiencia, audición directa de sonidos para los que no se detecta causa u origen físico; la llamada transcomunicación instrumental, que incluiría la psicofonía o parafonía y la psicoimagen o paraimagen; la ideoplastia o teleplastia, aparición de figuras y signos en medios físicos; el doblamiento de metales; la combustión espontánea; las experiencias extra-corpóreas; la psicofotografía, plasmación fotográfica voluntaria de contenidos mentales; los extras, aparición en placa de elementos no presentes al realizarse la fotografía; etc.
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"En esta corriente de vida instintivo-espiritual, todavía inconsciente, se encuentra el espíritu, como naturaleza, esto es, en estado "natural" actuando instintivamente. Es el advenimiento de la conciencia, según veremos, lo que posibilita al espíritu actuar racionalmente y usar su libre albedrío-para bien y para mal-"domesticando"  el propio instinto al tomar distancia respecto a él. El hecho mismo de alejarse del instinto, o de erigirse frente a él crea la conciencia... "  El espíritu- que no es antagónico del instinto en sí sino de la instintividad en el sentido de una injustificada primacía de la naturaleza instintiva frente a lo espiritual- a través de la formación de símbolos ofrece al sujeto dos posibilidades: ponerse al servicio de la satisfacción de los instintos (en concreto con los dos representantes máximos de este el de nutrición y el sexual) o bien abrirle el camino de la individuación personal. En el primer caso hay una reducción regresiva a lo impersonal, instintivo y colectivo en el segundo, una ampliación de la conciencia, conduciendo al sujeto a su individualidad."(1, pp.18-19).
El término de energía psíquica es un concepto que refiere a la energía del alma o del espíritu, aunque en terrenos de la psicología se ha utilizado en numerosas ocasiones; por ejemplo, el padre del psicoanálisis Sigmund Freud o su prolífico discípulo Carl Gustav Jung hablan de ella como una energía motriz que se corresponde con la libido y se encarga de engendrar los procesos vitales. Dicen que muchas veces la energía psíquica se genera a partir del conflicto que tienen las personas entre lo consciente y lo inconsciente. Los movimientos que produce esta tensión en la energía psíquica suelen poder ser en dos direcciones: de progresión y de regresión.
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