En la lejanía destellaba el gran nombre de Charcot, y así concibió el plan de obtener el puesto de Dozent en enfermedades nerviosas, a fin de poder después completar su formación en París. Convino con el maestro el plan de un trabajo comparativo de las parálisis histéricas con las orgánicas. Él estuvo de acuerdo, pero no tenía particular preferencia por ahondar en la psicología de la neurosis, “Es que venía de la anatomía patológica”, nos advierte Freud.

Los niños índigo vendrían a la Tierra a “romper viejos esquemas y sistemas”. Poseen una rebeldía natural, un marcado rechazo a la moralidad estricta y el autoritarismo, una intuición muy desarrollada y una inclinación innata a todo lo espiritual. Frecuentemente también poseen ciertos dones o capacidades sobrenaturales, como la telekinesis, la clarividencia o la capacidad de sanar.
Más allá del asunto psicológico con el que nace este concepto, en lo que refiere a la energía psíquica podemos encontrar un sinfín de disciplinas de parapsicología que la estudian y aprovechan. Si de acuerdo a la psicología esta energía nace de una tensión entre opuestos, las mancias de las que hablamos procuran dirigir y potenciar esta misma energía al máximo, para que el individuo proyecte para su vida lo que considere potenciar.
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