Sentimientos subjetivos a veces, hartas veces, no tienen una relación directa a lo que te va a pasar. En ese sentido tú tienes que estudiar estos sentimientos personales que tienes para descubrir el simbolismo de estos sentimientos. Es como cuando sueñas en algo pero significa otra cosa en el mundo que nosotros llamamos real. Sensaciones subjetivas, esas sensaciones que abren el mundo del poder psíquico, son una clase de lengua que tú tienes que aprender. Una sensación que puedas tener adentro de una casa no significa directamente que hay una persona, o espíritu, en esa casa en ese momento. Puede ser que estos sentimientos que tienes ahora son de algo que pasó anteriormente en la parte que te encuentras. La lengua de tus sensaciones subjetivas es específica a cada persona, entonces para desarrollar tus poderes psíquicos tienes que tomar estas sensaciones en cuenta y también descubrir lo que estas sensaciones te están tratando de decir. Usando un diario de vida como te digo, es la mejor manera de comenzar a darte cuenta de los gran poderes de tu mente.
La termoquinesis permitiría controlar la temperatura corporal, disminuyéndola o aumentándola a voluntad. Se han realizado estudios en individuos que pueden conservar su temperatura corporal aún bajo temperaturas inferiores a los 0ºC, y también se ha documentado a monjes budistas que aumentan su temperatura durante la meditación,[cita requerida] pero esto no es similar a las habilidades termoquinéticas que se han descrito en algunas obras de ciencia ficción, como las que sugieren que se puede aumentar la temperatura de algún objeto para ponerlo al rojo o incendiarlo.
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Para Jung, energía que circula por la psique y que engendra procesos psíquicos. Llamada también libido, es la energía de los procesos de la vida. Inspirándose en Heráclito, Jung indica que la circulación de energía está regida por el principio de los opuestos: la energía depende de una antítesis preexistente sin la cual no podría existir. Debe haber calor y frío, paz y guerra, etc. como fuerzas antagónicas para que pueda tener lugar el proceso de compensación llamado energía. Y así, el amor se convierte en odio, los seres pacíficos en belicosos, los cínicos en ingenuos y los santos en pecadores. La energía psíquica se genera merced al conflicto que opera en la persona —básicamente entre la conciencia y lo inconciente como polos opuestos- y subsiste como fuerza activa, consumiéndose en la actividad, para ser creada de nuevo debido a nuevas tensiones (págs. 82-87). Cuando más antagónicos son los opuestos, más intensidad de energía psíquica habrá.
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