Este es uno de los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica desarrollada por Sigmund Freud. En esta, la sublimación se identifica con ese fenómeno mediante el cual la pulsión sexual, como una corriente imparable y sin embargo frenada por las convenciones sociales vueltas subjetivas, se manifiesta bajo otra forma. Así, por ejemplo, en vez de dar rienda suelta a las perversiones o tener una sesión de sexo desenfrenado, hay quien pinta un cuadro o compone una canción. Lo mismo aplica para la pulsión destructiva: en vez de matar a su adversario, hay quien escribe una crítica demoledora contra su novela recién publicada.
A lo largo de toda la historia de la raza humana se ha considerado que hay personas que pueden ver o hacer cosas que la mayoría de sus semejantes solamente puede soñar. La historia del mundo (y no solamente la de la magia) está llena de sucesos extraordinarios. Hay gente que considera que estos poderes psíquicos o capacidades son innatos y hay otros que consideran que son sentidos dormidos que todos podemos desarrollar.
En el 25% de las cardiopatías, los afectados han pasado por problemas psíquicos de manera previa o durante el trascurso de la enfermedad. “En este sentido, podemos destacar que, por ejemplo, después de un infarto, entre un 25% y un 30% de los pacientes presenta depresión y de que ésta se trate o no depende mucho la mortalidad en el próximo año matiza López Rodríguez. Así, el riesgo de mortalidad aumenta cuando existe un infarto y una depresión y esta última no está tratada”.

Los movimientos de la energía psíquica son principalmente dos: los que dan lugar a procesos psíquicos de progresión (desde lo inconciente hacia la conciencia y hacia el mundo exterior), y los procesos psíquicos de regresión (desde la conciencia hacia las zonas profundas del inconciente). La fase progresiva del movimiento de la libido es el "avance cotidiano del proceso de adaptación psicològica": es el proceso normal, pues la energía puede avanzar hacia fuera, e implica una sensación jubilosa de bienestar. Pero cuando por cualquier razón este movimiento se ve obstaculizado, aumenta desagfradablemente el valor psíquico de ciertos contenidos concientes, la libido no puede salir hacia fuera y regresa (fase regresiva) hacia el inconciente. Este obstáculo rompe el equilibrio entre los opuestos (pág. 88-90).
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