El emisor deberá cerrar los ojos (no es obligatorio aunque sí aconsejable pues el hecho de centrarse en un solo sentido facililta la percepción) y tratará de visualizar su cuerpo envuelto en luz, luz que se terminará por concentrar debajo del ombligo y cada vez se hará más y más intensa. Sentirá como esa energía fluye subiendo por el pecho hasta llegar al brazo derecho.
La manipulación de sombra se lograría mediante la emisión de un campo de repulsión capaz de invertir las polaridades y causar la repulsión de los fotones (las partículas que componen la luz). Esta repulsión sería inducida por la dispersión de la luz, creando un efecto atenuante sobre la luminosidad ambiente o pudiendo llegar incluso a desplegar un manto de oscuridad de la nada.

Los movimientos de la energía psíquica son principalmente dos: los que dan lugar a procesos psíquicos de progresión (desde lo inconciente hacia la conciencia y hacia el mundo exterior), y los procesos psíquicos de regresión (desde la conciencia hacia las zonas profundas del inconciente). La fase progresiva del movimiento de la libido es el "avance cotidiano del proceso de adaptación psicològica": es el proceso normal, pues la energía puede avanzar hacia fuera, e implica una sensación jubilosa de bienestar. Pero cuando por cualquier razón este movimiento se ve obstaculizado, aumenta desagfradablemente el valor psíquico de ciertos contenidos concientes, la libido no puede salir hacia fuera y regresa (fase regresiva) hacia el inconciente. Este obstáculo rompe el equilibrio entre los opuestos (pág. 88-90).
×