Reexperimentación del suceso traumático de forma persistente. La persona comienza a pasar por momentos en los que le sobrevienen recuerdos descontrolados del trauma, emociones que vivió en el momento, y un intenso malestar al entrar en contacto con todo aquello que recuerda al trauma. Por ejemplo, si una de las cosas relacionadas con el suceso es el sudor, es posible que se de esta reexperimentación al sudar.
Para Jung, energía que circula por la psique y que engendra procesos psíquicos. Llamada también libido, es la energía de los procesos de la vida. Inspirándose en Heráclito, Jung indica que la circulación de energía está regida por el principio de los opuestos: la energía depende de una antítesis preexistente sin la cual no podría existir. Debe haber calor y frío, paz y guerra, etc. como fuerzas antagónicas para que pueda tener lugar el proceso de compensación llamado energía. Y así, el amor se convierte en odio, los seres pacíficos en belicosos, los cínicos en ingenuos y los santos en pecadores. La energía psíquica se genera merced al conflicto que opera en la persona —básicamente entre la conciencia y lo inconciente como polos opuestos- y subsiste como fuerza activa, consumiéndose en la actividad, para ser creada de nuevo debido a nuevas tensiones (págs. 82-87). Cuando más antagónicos son los opuestos, más intensidad de energía psíquica habrá.
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