Publicado el marzo 1, 2015 bajo Beatriz Janín, Bion, Carmen Monedero Mateo, Christophe Dëjours, Crecimiento Psíquico, Cuerpo biológico, Cuerpo erógeno, Cuerpo psíquico, Déjours, Desarrollo psíquico, Didier Anzieu, Handling materno, Identidad Infantil, Lenguaje, Llanto, Madre, Melanie Klein, Niñez, Piera Aulagnier, Psicoanálisis, Psiquismo, Rêverie materna, Vínculo materno-filial, Winnicott, Yo-piel
Alrededor de los dos años se abre para los niños una nueva oportunidad para la complejización de su psiquismo marcada por la posibilidad de ingresar a la escuela, institución que ofrenda a los niños una segunda oportunidad para enriquecer su potencial simbólico. Sus referentes simbólicos dejan de ser exclusivamente los adultos y pasan a ser sus compañeros de juego y sus hermanos. Se hace necesario crear instituciones de pasaje de la realidad familiar a la social, donde personal docente especializado estimule el juego, abra la escucha a la narrativa infantil y promueva el intercambio entre los niños. Estas instituciones de pasaje entre la familia y la escuela son imprescindibles en el desarrollo del psiquismo infantil. La confianza y la cercanía de un adulto entrenado en reconocer las necesidades de los niños, la presencia de otros niños resultan el alimento psíquico que la sociedad debiera asegurar para activar los procesos de simbolización desde pequeños.
El interesado que se encuentre en la situación prevista en la legislación vigente – Baremo aprobado por el Real Decreto 1971/1999, de 23 de diciembre, a los efectos de determinar el grado de discapacidad, una vez solicitada la misma, su calificación efectuada por el EVO, se obtendrá un grado de discapacidad, que si fuera inferior al 33% no tendría validez a los efectos de la concesión de los beneficios que se otorgan a las personas a partir del citado grado.
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