Existen diversos niveles de la verdad: en general, podemos decir que todo depende en lo que pensamos que es real. Vivimos en un mundo donde todo lo que vemos es solamente la punta de un iceberg de “mecánica quántica”. Las cosas no son hechas por “cosas”, sino por ideas, conceptos e información. Determinamos la realidad en la cual estamos y aquello que vemos: no hay nada “allá afuera” que no sea afectado por lo que está dentro de nosotros.

Por ello, solo desde un punto de vista teórico, los tiempos pasados están relacionados con sistemas menos complejos, y los tiempos futuros con sistemas más complejos, donde la estructura del universo está compuesta por masas progresivamente más pequeñas, pero capaces de manifestar una funcionalidad más amplia, y apoyar un nivel más alto de información/memoria, dentro de un contexto cada vez más evolucionado.
Todos somos crédulos hasta cierto punto. Tú no eres una excepción. Puedes esperar recibir algunas ofertas financieras hoy. Pueden venir a través del correo electrónico o a través de una persona de ventas. Confía en tus instintos. Algo de lo que se está ofreciendo en realidad puede ser demasiado bueno para ser verdad. Sin embargo, lo que se te ofrece en casa es genuino por los cuatro costados. Hay pasión en el aire junto con toda esta integridad.
De hecho, los acontecimientos pueden ser saturados en diversos niveles de complejidad. Podemos imaginarlos como “burbujas pulsantes” dilatándose y contrayéndose, siguiendo un cierto ritmo. Se instalan en el momento en el cual son saturadas (usadas): el “tamaño” en el cual se establecerán depende del nivel de complejidad del Ser saturado. La re-saturación debe ocurrir entrando en el acontecimiento identificado en contra del tiempo. Es necesario avanzar al mismo ritmo de ese específico paquete de tiempo.
El 33 por 100 de discapacidad da derecho al reconocimiento de la condición de persona con discapacidad tiene en cuenta tanto los factores discapacitantes –provengan de una disminución física, psíquica o sensorial-, como los factores sociales, entendiendo por tales, entre otros, la edad, entorno familiar, situación laboral y profesional, niveles educativos y culturales, así como el entorno habitual de la persona con discapacidad.
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