Quizá por influencia de la Iglesia, muchas personas, aún hoy, vinculan al Tarot con lo oculto y lo oscuro; para muchos es como abrir una puerta o consumar un llamamiento a determinados entes oscuros y perversos. Precisamente, los más reaccionarios con este tipo de mancia son los que menos la conocen y menos la han estudiado. Esta claro que detrás de estas actitudes, por un lado, está el peso de la Iglesia, la cual ha condenado de manera y calificado como “aberraciones” el hecho de recurrir al Tarot. Por otro lado, ante tal actitud negativa de muchas personas, puede estar también el miedo. El miedo que muchos tienen a conocer su futuro. Nadie queremos oír cuándo vamos a morir, ni las cosas malas que van a ocurrirnos. Es en parte, ello, una labor pedagógica de quien lee las cartas: hacer especial relevancia en aspectos positivos y, sin obviarlos, de una manera sutil, aconsejar en cuanto a las cuestiones negativas que pudieren aparecer.
"Lo estáis oyendo, jóvenes: caminar contra corriente": a las 10 de esta mañana, V domingo de Pascua, en la basílica Vaticana, el santo padre Francisco ha celebrado la santa misa por los confirmandos y confirmados de todo el mundi, junto con peregrinos de Roma en ocasión del Año de la Fe y ha administrado el sacramento de la confirmación a 44 de ellos. Ciudad del Vaticano, 28 de abril de 2013.
Mensaje del Papa Juan Pablo II al VIII Foro Internacional de los Jóvenes: sobre el tema «Los jóvenes y la universidad: testimoniar a Cristo en el ambiente universitario», en el Foro Internacional que se celebra en Rocca di Papa (Roma) del 31 de marzo al 4 de abril, por iniciativa del Consejo Pontificio para los Laicos. Ciudad del Vaticano, 31 de marzo de 2004.
* De San Francisco de Asís escribía San Buenaventura que «el recuerdo de los santos como un montón de carbones encendidos, le levantaban un incendio divino en el alma». Con el fin de sacar mayor provecho o fruto posible de la lectura, conviene, en primer lugar, encomendarse a Dios antes de empezar, pidiéndole que ilumine nuestra mente sobre aquello que vamos a leer. Ya dije antes que el Señor mismo se digna hablarnos por medio de los libros espirituales; de ahí la conveniencia de invocarle al comenzar: Hablar, Señor, que vuestro escucha, porque quiere obedeceros en todo lo que le indiquéis ser Voluntad Vuestra. (*Esto es en primer lugar).

En segundo lugar, hay que leer, no para adquirir ciencia o por curiosidad, sino con intención de progresar en el amor de Dios. Leer para adquirir ciencia no es lectura espiritual; es un estudio que nada dice al alma. Pero todavía es más grave leer por mera afición, como hacen algunos que se dan a devorar libros, sin otro fin de terminarlos pronto y dar pasto a su curiosidad. ¿Qué provecho pueden esperar de tales lecturas? Todo el tiempo cumpliendo en ellas es tiempo perdido. Bien advertía San Gregorio «Hay muchos que leen y se quedan en ayuna», como si nada hubieran leído, porque han leído por pura curiosidad, y de eso reprendió el santo al médico Teodoro, porque al leer las Sagradas Escrituras lo hacia tan atropelladamente, que no podía sacar ninguna utilidad.
Pero más allá de eso, y como ya sabes, se recomienda para una tirada de cartas lo siguiente: elegir una estancia tranquila, serena y donde todo tu cuerpo y tu mente estén relajados, tener las manos limpias, encender una vela blanca para iluminar y para abrir camino a las buenas energías, así como ubicar una prenda de color morado (color de la transmutación) sobre la mesa donde se van a echar las cartas.
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