“Sostener lo contrario implicaría desconocer evidentes razone de justicia material que llevaron al constituyente a vincular al Estado con la garantía de la dignidad de quienes, al término de su vida laboral, luego de contribuir con su trabajo a la construcción de la riqueza nacional, merecen de la sociedad, no sólo un justo reconocimiento sino una pensión equivalente a un porcentaje de su salario, para asegurar una vejez tranquila. Frente a este derecho, el Estado debe actuar con toda energía y prontitud, de manera tal que quienes han adquirido, en virtud de su edad y años de trabajo, una pensión de jubilación o vejez, no se vean, ni siquiera transitoriamente, desprotegidos frente a actos arbitrarios o negligentes del propio Estado o de los particulares que por ley estén obligados a asumir la prestación social.”[11]
Las personas que quieran tener reconocido un grado de disminución igual o superior al 33% a todos los efectos legales, es necesario que soliciten la valoración del ICASS (Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales), que les reconocerá el grado de disminución que les corresponda según las tablas de valoración de la discapacidad establecida por la normativa vigente.
Los paquetes de tiempo contienen acontecimientos (formas), y cada uno de ellos tiene una especie de “validez” de complejidad. Esta no es la complejidad de los acontecimientos sostenidos por el paquete, sino la posición angular del todo respecto al cono de la complejidad. Este parámetro tiende a ser repetitivo, y sigue una especie de ritmo, de acuerdo con las características del plano de existencia.
El 33 por 100 de discapacidad da derecho al reconocimiento de la condición de persona con discapacidad tiene en cuenta tanto los factores discapacitantes –provengan de una disminución física, psíquica o sensorial-, como los factores sociales, entendiendo por tales, entre otros, la edad, entorno familiar, situación laboral y profesional, niveles educativos y culturales, así como el entorno habitual de la persona con discapacidad.
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