No todas las madres tienen la disponibilidad social y afectiva para asistir a su hijo en forma estable, regular y exclusiva durante los valiosos meses posteriores al nacimiento. Este vínculo, insustituible en la constitución del psiquismo infantil, no es necesario que quede cubierto con exclusividad por la madre biológica del niño. Lo importante no es la prolongación de la herencia de sangre sino el establecimiento de un lazo de amor que asegure la permanencia de una persona, siempre la misma, que pueda mimarlo y que se haga cargo de su crianza. Una abuela, un padre protector, una hermana mayor, una madre de leche, son personas con representatividad afectiva suficiente. La única condición para quien sustituya a la madre en el ejercicio de función es que desee hacerse cargo del niño y tenga un psiquismo lo suficientemente desarrollado como para entender e interpretar amorosamente sus necesidades.

Por ello, solo desde un punto de vista teórico, los tiempos pasados están relacionados con sistemas menos complejos, y los tiempos futuros con sistemas más complejos, donde la estructura del universo está compuesta por masas progresivamente más pequeñas, pero capaces de manifestar una funcionalidad más amplia, y apoyar un nivel más alto de información/memoria, dentro de un contexto cada vez más evolucionado.


Es un mundo pre-cuántico. Este es el “mundo de las ideas”, el papel del tiempo en el cual todas las leyes que crean el universo entrelazan sus relaciones y firman aquel “acuerdo” (armisticio universal) del cual todas las posibles dimensiones, mundos y planos de existencia nacen y se manifiestan. Las “ideas” se volverán “números” y finalmente formas, desarrollándose a sí mismas a través de campos y radios de leyes, algunas, incluso, muy diferentes, pero siempre coherentes, con el acuerdo constituido (el armisticio primitivo de leyes universales).
En la física esotérica, el punto dominante es la posibilidad de realizar una tecnología acerca de esta extraordinaria experiencia, haciéndola accesible a la gente que, aun cuando están involucrados en un camino iniciático y espiritual, de otra manera no hubieran alcanzado el nivel necesario de Conciencia para emanciparse a sí mismos de los límites físicos y sensoriales del concepto convencional de la realidad.
El reconocimiento y valoración de la discapacidad es realizado por el Equipo de Valoración y Orientación (EVO), que es un equipo multiprofesional integrado por: un médico que valora la discapacidad física y sensorial, un psicólogo que valora la discapacidad psíquica y un trabajador social que valora los factores sociales; si es preciso, intervienen el técnico en orientación laboral y/o el pedagogo.
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