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La lectura de las cartas del tarot gratis dependerá según la persona que se consulta, porque así como “cada cabeza es un mundo”, cada persona tiene destinos particulares y diversas formas de vivir y percibir las cosas,  así como de enfrentar la vida. De igual manera, las cartas del tarot dan cuenta de la energía de una persona en su interior y de lo que llaman “fuerzas externas” que bien serían las influencias divinas o astrales que influyen en su vida.
"La cruz de Cristo es la cumbre del amor": el santo padre Benedicto XVI se asomó a la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico Vaticano para recitar el Ángelus con los fieles y los peregrinos congregados en la plaza de San Pedro. Ofrecemos las palabras del papa en la introducción a la oración mariana. Ciudad del Vaticano, domingo 18 marzo 2012.
Por consiguiente, puesto que hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras, no nos entreguemos de lleno a los bienes temporales, sino tendamos, como a nuestra meta, a los eternos; y, para que podamos mirar más de cerca el objeto de nuestra esperanza, pensemos qué es lo que la gracia divina ha obrado en nosotros. Oigamos las palabras del Apóstol: Habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en la gloria, el cual vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

Por consiguiente, puesto que hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras, no nos entreguemos de lleno a los bienes temporales, sino tendamos, como a nuestra meta, a los eternos; y, para que podamos mirar más de cerca el objeto de nuestra esperanza, pensemos qué es lo que la gracia divina ha obrado en nosotros. Oigamos las palabras del Apóstol: Habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en la gloria, el cual vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
No todos los libros espirituales tienen el mismo valor y eficacia santificadora. El primer lugar lo ocupa la Sagrada Escritura, o Biblia, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento. En los libros llamados sapienciales del Antiguo Testamento encontraremos consejos sublimes, en los Salmos, fórmulas insuperables de oración, en los libros proféticos e históricos, fecundas enseñanzas para el gobierno de nuestra vida. No todas las almas, sin embargo, están preparadas para abordar ciertos pasajes bíblicos de la antigua ley y por eso hay que contar con la aprobación del director espiritual antes de proceder a esa lectura. En cambio, todos encontrarán grandes riquezas para su alma en los Santos Evangelios y los otros libros del Nuevo Testamento.
En realidad, nadie sabe en qué punto este tipo de cartas empiezan a tener una significación trascendental. Se sabe que, a partir de estas fechas, Siglos XV y XVI, el mazo de cartas se va ampliando con nuevas figuras: imágenes de dioses, héroes, o incluso motivos astronómicos. La primera referencia literaria a este arte adivinatoria aparece en el S XV. El desarrollo masivo de este tipo de cartas viene provocado, por un lado por una enorme popularidad en círculos ocultos a la Inquisición y a la Iglesia y, por el otro, al desarrollo de la imprenta, en torno al 1440. El más popular de estos tipos de mazos, será el llamado Tarot Marsella, el cual aún hoy sigue en plena vigencia.
Cada vez son más las personas que acuden al tarot para saber qué va a ocurrir con su trabajo, con su matrimonio, o con aquel familiar que está muy enfermo. Este arte adivinatoria, técnica para adivinar el futuro se realiza colocando de diferentes formas una baraja de cartas que consta de 78 naipes dividida en dos bloques: 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores (el término “Arcano” proviene del sánscrito, que significa secreto, recóndito). De origen incierto, se cree que el tarot llegó a España en el S.XIV, por lo que se puede comprobar en un escrito propiedad del obispo Lope Berrientos, que lo menciona.
Quizá por influencia de la Iglesia, muchas personas, aún hoy, vinculan al Tarot con lo oculto y lo oscuro; para muchos es como abrir una puerta o consumar un llamamiento a determinados entes oscuros y perversos. Precisamente, los más reaccionarios con este tipo de mancia son los que menos la conocen y menos la han estudiado. Esta claro que detrás de estas actitudes, por un lado, está el peso de la Iglesia, la cual ha condenado de manera y calificado como “aberraciones” el hecho de recurrir al Tarot. Por otro lado, ante tal actitud negativa de muchas personas, puede estar también el miedo. El miedo que muchos tienen a conocer su futuro. Nadie queremos oír cuándo vamos a morir, ni las cosas malas que van a ocurrirnos. Es en parte, ello, una labor pedagógica de quien lee las cartas: hacer especial relevancia en aspectos positivos y, sin obviarlos, de una manera sutil, aconsejar en cuanto a las cuestiones negativas que pudieren aparecer.
Mis hijos son para mí un catalizador para ayudarme a responder a mis propias preguntas sobre la fe. Mi hija mayor hace poco me preguntó por qué las mujeres no pueden ser sacerdotes, la segunda me preguntó para qué vivimos y por qué Dios la ha creado (preguntas que tenemos todos un poco, ¿no?) y mi hijo habla a menudo de lo que pasa después de la muerte.
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