La preocupación por mejorar las oportunidades para la expansión psíquica que los docentes promueven en sus alumnos requiere no sólo de la posibilidad de recibir capacitación acorde a esta problemática sino de hallar también para ellos en la institución escolar, un espacio que estimule la reflexión entre adultos y la expansión de la subjetividad de los docentes. Actualmente el docente padece, como muchos padres, situaciones de falta de escucha de parte de sus directivos, con imposiciones curriculares que restringen su creatividad y lo limitan en su disponibilidad para acompañar al niño en la expansión de su creatividad.
La reclamación previa, se trata de un escrito que aunque no es necesario realizarlo mediante Abogado, si es conveniente, para fundamentar adecuadamente dicha reclamación de revisión de la denegación,del grado de discapacidad o minusvalía y configurar la posibilidad de acudir a la vía judicial, siempre que venga nuevamente denegada la contestación a dicha reclamación previa.

Alrededor de los dos años se abre para los niños una nueva oportunidad para la complejización de su psiquismo marcada por la posibilidad de ingresar a la escuela, institución que ofrenda a los niños una segunda oportunidad para enriquecer su potencial simbólico. Sus referentes simbólicos dejan de ser exclusivamente los adultos y pasan a ser sus compañeros de juego y sus hermanos. Se hace necesario crear instituciones de pasaje de la realidad familiar a la social, donde personal docente especializado estimule el juego, abra la escucha a la narrativa infantil y promueva el intercambio entre los niños. Estas instituciones de pasaje entre la familia y la escuela son imprescindibles en el desarrollo del psiquismo infantil. La confianza y la cercanía de un adulto entrenado en reconocer las necesidades de los niños, la presencia de otros niños resultan el alimento psíquico que la sociedad debiera asegurar para activar los procesos de simbolización desde pequeños.


El 33 por 100 de discapacidad da derecho al reconocimiento de la condición de persona con discapacidad tiene en cuenta tanto los factores discapacitantes –provengan de una disminución física, psíquica o sensorial-, como los factores sociales, entendiendo por tales, entre otros, la edad, entorno familiar, situación laboral y profesional, niveles educativos y culturales, así como el entorno habitual de la persona con discapacidad.
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