Esta función reflexiva y crítica del discurso propio y del ajeno se alcanza cuando en forma reiterada un sujeto ha experimentado que es escuchado y respetado en sus opiniones, cuando puede decir, sin temor a ser acallado: “yo quiero”, “yo pienso”. Esta autonomía imprescindible para elaborar comportamientos inteligentes, nuevos, distintos, más apropiados a la situación, es una larga conquista de complejización del psiquismo que no todos los humanos alcanzan porque no siempre la sociedad (en nuestro caso la escuela) y la historia personal de cada niño se lo posibilita.
El Superyó es la parte que contrarresta al ello, representa los pensamientos morales y éticos recibidos de la cultura. Consta de dos subsistemas: la “conciencia moral” y el ideal del yo. La “conciencia moral” se refiere a la capacidad para la autoevaluación, la crítica y el reproche, basándose en lo que está bien o mal en la cultura y sociedad en la que vivimos. El ideal del yo es una autoimagen (imagen de uno mismo) ideal que consta de conductas aprobadas y recompensadas.
En todo caso, se considerarán afectados por una discapacidad en grado igual o superior al 33%  los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez, y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.
×