Nuestra percepción está bastante acostumbrada al primer punto: es cuestión de considerar el tiempo solo en su función como un flujo, desde el pasado hasta el futuro. Estamos inmersos en un río-de-tiempo, y participamos en su constante flujo. Vemos lo que convencionalmente llamamos “historia”, a través de nuestra memoria personal, colectiva y convencional, así como nuestra percepción.
En virtud del análisis del artículo 44 de la Ley 100 de 1993 resulta procedente la revisión del estado de invalidez. En efecto, tal y como se señaló anteriormente, es fundamental la existencia y permanencia de un incapacidad que no permita al trabajador desempeñarse en el ámbito laboral. En este sentido, la disposición contempla que el pensionado tendrá un plazo de tres meses contados a partir de la fecha de dicha solicitud, para someterse a la respectiva revisión del estado de invalidez, si el pensionado no se presenta o impide dicha revisión dentro de dicho plazo, se suspenderá el pago de la pensión.  El mismo artículo 44 consagra que el afiliado que alegue permanecer inválido y solicite readquirir el derecho, deberá someterse a un nuevo dictamen.
En todo caso, se considerarán afectados por una discapacidad en grado igual o superior al 33%  los pensionistas de la Seguridad Social que tengan reconocida una pensión de incapacidad permanente en el grado de total, absoluta o gran invalidez, y a los pensionistas de clases pasivas que tengan reconocida una pensión de jubilación o de retiro por incapacidad permanente para el servicio o inutilidad.
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