Pero la constricción progresiva de los sentidos y de la mente hace que estas acciones sean cada vez más difíciles y extraordinarias. No obstante, las condiciones astronómicas y energéticas en nuestro planeta se adaptan realmente o se sintonizan con nuevas posibilidades, puesto que el planeta mismo ha entrado a un nuevo estado dimensional, que mucha gente resume en el concepto de la “Edad de Acuario” (o “Eón de Horus-Maat”). Esta es una nueva secuencia de la posible realidad, que está progresivamente orientada a nuestro plano principal, y promueve potencialmente nuevos paradigmas espirituales, culturales, sociales y políticos.

El afecto es la vía específica de descarga de las tensiones psíquicas. Al mismo tiempo podemos comprobar que su expresión es siempre somática. El miedo nos hace poner tensa toda nuestra musculatura, empalidecemos, el ritmo cardíaco se acelera, etc. Sabemos que es miedo por la percepción de una amenaza real o fantaseada, y ante esa amenaza todo nuestro organismo reacciona. Un disgusto durante una comida puede alterar la digestión y esta alteración puede cronificarse en personas insatisfechas, sobre-exigentes, ambiciosas, etc. Las crisis de angustia o de ansiedad producen toda una serie de alteraciones del funcionamiento corporal. No es necesario que describa aquí todas las reacciones que nuestro cuerpo experimenta cuando nos enamoramos, cuando sentimos rabia, rencor, odio, etc. Es precisamente cuando no podemos reconocer nuestros sentimientos y/o expresarlos, cuando nuestro cuerpo termina reaccionando de una manera aparentemente enloquecida provocando distintos tipos de alteraciones funcionales. Si escuchamos al paciente podemos descubrir que esas disfunciones pueden tener que ver con aquellas reacciones orgánicas que debieron producirse si el afecto hubiera sido reconocido.
El grado de discapacidad, consiste en el reconocimiento por el órgano competente, (Comunidad Autónoma), declaración y calificación del grado de discapacidad de la persona con una minusvalía física o psíquica, dentro de los grados establecidos en la normativa vigente, y cuyos derechos se concretan en el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social.
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